Manglares de Yucatán, barrera natural contra huracanes, se degradan por presión inmobiliaria
Los manglares en Yucatán, considerados el escudo natural contra huracanes, enfrentan pérdida y presión por el boom inmobiliario en la costa. En zonas como Sisa…
Los manglares del estado de Yucatán, reconocidos como un escudo natural fundamental contra los impactos de huracanes y marejadas, enfrentan una creciente presión y degradación debido al desarrollo inmobiliario en la costa. En localidades como Sisal, Chuburná y Chelem, habitantes y especialistas han alertado sobre la vulnerabilidad que esta pérdida genera ante fenómenos meteorológicos extremos.
Investigaciones del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav) han documentado afectaciones significativas en el corredor costero. Eduardo Batllori, investigador de la institución, detalló que en el área entre Sisal y Chuburná se identificaron afectaciones en aproximadamente 150 km², donde hasta un 80% del manglar de cuenca ha sido devastado. Aunque existen trabajos de recuperación en algunos puntos, como desazolves y control de flujos salinos que permiten el crecimiento de nueva vegetación, Batllori advirtió que intervenciones como la apertura de 'bocanas' o la introducción de arena exportan materia orgánica y complican la restauración del equilibrio ecológico, un proceso que puede tardar años.
En la comunidad portuaria de Chelem, vecinos han denunciado invasiones y la venta ilegal de terrenos en zonas de humedal. Sarah Huchim, ciudadana del puerto, afirmó que ya se han destruido hectáreas de mangle para dar paso a construcciones de viviendas. Subrayó que el manglar cumple una función crítica al proteger a las comunidades del oleaje, los vientos intensos y los ciclones.
Ante estas denuncias, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ha realizado operativos en coordinación con la Guardia Nacional. El más reciente tuvo lugar el pasado 16 de febrero. En la zona se han ejecutado clausuras de lotes ubicados específicamente en áreas catalogadas como humedal o manglar. Larilú Chin, comisaria de Chelem, confirmó que la comunidad ha presentado denuncias formales y que las autoridades federales han procedido a colocar sellos de clausura e imponer multas.
La destrucción de estos ecosistemas no solo incrementa el riesgo para las poblaciones costeras al eliminar una barrera natural contra eventos climáticos extremos, sino que también altera hábitats críticos, desplaza fauna silvestre y afecta sitios de nidificación y refugio natural. Los habitantes insisten en que, sin este 'muro' biológico, la costa yucateca queda sustancialmente más expuesta a los impactos directos del mar y los ciclones.
