Ebrard, Sheinbaum y un proyecto auténtico
Después de muchas semanas de incertidumbre se dará a conocer el proyecto de reforma electoral. De hecho, la presidenta sabe a la perfección lo que significa encontrar un consenso con los partidos...
Después de muchas semanas de incertidumbre se dará a conocer el proyecto de reforma electoral. De hecho, la presidenta sabe a la perfección lo que significa encontrar un consenso con los partidos aliados. Inclusive, mientras ella avanza con temas sustanciales de la agenda y con las intensas giras por las entidades de la República, Rosa Icela, mujer de todas las confianzas de la mandataria, ha hecho un papel preponderante en las negociaciones que permitan un punto de equilibrio entre los pares. Ella, a propósito de ello, es quien terminará de afinar los detalles de la divulgación. Una vez que eso suceda, evidentemente, las cosas o el clima efervescente se trasladará al legislativo federal para el análisis, discusión y, por ende, su aprobación, que no tenemos duda de que acontecerá porque habrá sensatez y sobriedad en unas de las prioridades de la agenda de la 4T.
Hasta donde sabemos, la Secretaría de Gobierno continúa buscando el apoyo fundamental de los aliados. Eso es lo que hemos podido apreciar, al menos en los últimos días. Lo que también sucede, que se nos ha hecho una costumbre, es escuchar los buenos resultados del proyecto que encabeza Claudia. Es verdad, cualquier periodo constituye un inmenso desafío. Quien diga lo contrario está muy equivocado de las circunstancias de una política social; sin embargo, cada uno de los retos ha sido enfrentado con enorme responsabilidad y compromiso con las causas. De hecho, los avances que se han dado con categoría han podido robustecer las cifras alentadoras que conocemos en los propios medios de comunicación y en las mañaneras. Viniendo de allí, desde luego, son componentes plenamente auténticos que, aunque muchas veces son manipulados por la prensa conservadora, siempre son desmentidos por la propia gente, básicamente aquellos que estamos experimentando los cambios sustanciales en todas las materias.
A mediados de la semana pasada, en el fortalecimiento de la relación bilateral de Canadá, se dieron a conocer cifras cruciales en la previa. Sabemos que más de 13 millones de personas han salido de la pobreza. Lo más apremiante es que ha sido en los periodos de la Cuarta Transformación. También han sido ampliamente difundidos, debido a su relevancia, el récord de inversiones, así como el número de exportaciones. Con ello, obviamente, México ha garantizado la competencia y ha fortalecido su estructura económica. Por ejemplo, pronto se ha hecho evidente que los Polos de Desarrollo, junto con el Plan México, están siendo la piedra angular. Y qué decir de las relaciones bilaterales que han encontrado un punto de solidez. Por eso el país y la sociedad se muestran contentos con las acciones que se concretan. La labor de Marcelo Ebrard, uno de los personajes cruciales del armado de Claudia Sheinbaum, ha desencadenado muchos comentarios positivos por su labor. Hace unos días, en la propia Misión de Canadá, cientos de inversionistas, con una activa participación, tuvieron una influencia preponderante para la generación de miles de empleos que, a la postre, mejoren la calidad de vida a medida que aumente la apuesta.
Todo ese cambio, desde que tomó el timón en sus manos de la Secretaría de Economía, Marcelo Ebrard ha hecho posible que se alcancen metas importantes con un flujo de participación más activo. Y vaya que sí: en muchas ocasiones la prensa conservadora aseguró que la tensión con los Estados Unidos escalaría a niveles muy elevados. Eso, según ellos, reduciría la productividad y provocaría caos en los mercados internos. El punto es que, más allá de la especulación falsa de los conservadores, Ebrard supo manejar la situación y, en medio de un clima sofocante, sacó el talante para salir bien librado del aumento de los aranceles. Inclusive, pasó algunas barreras y, de paso, el constante diálogo aceleró la previa de las negociaciones del T-MEC con líneas específicas de trabajo.
Con esa larga experiencia y oficio, Marcelo Ebrard sigue afianzándose como uno de los referentes del gobierno que encabeza Claudia Sheinbaum. Motivos hay suficientes para decir que ha realizado una de las tareas más sustanciales en el arranque del segundo piso de la llamada cuarta transformación. Es como si estuviera destinado a esa posición que le han delegado para poner en los niveles más altos nuestra estructura económica. Es, sin ir más lejos, implacable en esa labor ardua de todos los días. De ese modo, esto ha conducido a tener números alentadores que, en contraste con otros sexenios, superan cualquier expectativa. Por eso defendemos una forma auténtica, un estilo único que ha llegado a quedarse por décadas por su funcionamiento óptimo.
