“Sheinbaum: el poder en transición”
De Palenque a Palacio, estrategia silenciosa o acuerdo estratégico. En México podrían estar comenzando a verse señales de cambio operativo. Los recientes golpes al crimen organizado, no son hechos...
De Palenque a Palacio, estrategia silenciosa o acuerdo estratégico.
En México podrían estar comenzando a verse señales de cambio operativo. Los recientes golpes al crimen organizado, no son hechos aislados, sino parte de la redefinición de una estrategia en materia de seguridad que marca una distancia progresiva entre el legado político del expresidente López Obrador y el ejercicio del poder desde Palacio Nacional bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum.
Durante el sexenio anterior, la estrategia de seguridad fue sintetizada, por la frase “abrazos, no balazos”, priorizando programas sociales y la contención sobre la confrontación directa, con resultados debatibles que, para amplios sectores, no lograron modificar de manera significativa la percepción ciudadana sobre la baja de la inseguridad.
El operativo del pasado domingo, que derivó en la captura y posterior fallecimiento del líder del cártel Jalisco Nueva Generación, da claros indicios del giro operativo que se está desarrollando, con mayor inteligencia táctica, coordinación interinstitucional y la colaboración activa con agencias de Estados Unidos, mostrando resultados concretos contra las estructuras criminales de alto nivel.
Con este tipo de cooperación podría estar reforzándose, no solo la seguridad en México, sino también de forma bilateral, creando un efecto magnificador que se refleje a nivel mundial.
Mas allá de la narrativa oficial, lo relevante es el método. La actual administración no ha buscado en ningún momento descalificar al sexenio anterior y sus políticas, pero sí ha marcado unas diferencias claras en prioridades y ejecución de las políticas nacionales en materia de seguridad. Ello sugiere una distancia operativa creciente entre el habitante del Rancho de Palenque y la mandataria de Palacio Nacional.
Bajo esta hipótesis, estaríamos vislumbrando el inicio de una transición real del centro del poder, dejando atrás la influencia histórica, para ejercer el mandato conforme a sus atribuciones ejecutivas.
La actual administración ha sido muy cuidadosa de no crear una ruptura abrupta ni de confrontación directa, haciendo sus movimientos de forma gradual con una separación clara entre el proyecto político fundacional del movimiento y la consolidación de un liderazgo propio que busque imprimir su sello en seguridad, disciplina partidista y relación internacional. Dejando en claro que, en política, las diferencias más profundas rara vez se anuncian; solo se ejecutan.
Los cambios internos en Morena, evidencian una disputa silenciosa por el control político, y los recientes golpes al crimen organizado muestran una estrategia distinta en seguridad, lo que demuestra que no estamos ante ajustes menores; sino ante la redefinición del poder; la cual se apetece sea congruente con la realidad nacional, donde se gobierne con una visión de Estado y no solo con identidad del movimiento, debiendo trascender e impactar a los miembros de poder legislativo y judicial, que aún reflejan inercias políticas del sexenio anterior.
La distancia entre el Rancho de Palenque y Palacio Nacional no se mide en kilómetros sino en decisiones y esas decisiones comienzan a marcar una nueva etapa.
Javier Agustín Contreras Rosales. Colaborador de Integridad Ciudadana AC, Contador Público, Especialista en Instituciones Administrativas de Finanzas Publicas, Maestro en Administración Pública @JavierAgustinCo @Integridad_AC
