“Reforma electoral: Democracia barata o pluralidad garantizada”
En estos días, donde todo el mundo está atento al contenido inicial de la propuesta de reforma electoral de la Presidente Sheinbaum, seria importante hacernos dos preguntas: la primera, ¿Quién dijo...
En estos días, donde todo el mundo está atento al contenido inicial de la propuesta de reforma electoral de la Presidente Sheinbaum, seria importante hacernos dos preguntas: la primera, ¿Quién dijo que la democracia tenía que ser barata? Y la segunda ¿cuál es la razón real de la eliminación de las listas de plurinominales?, motivo que ha enojado y fracturado los acuerdos políticos entre los partidos satélite, como el Verde Ecologista, el del Trabajo y Morena.
Para la primera pregunta la respuesta es clara: nadie en la teoría política clásica sostuvo que la democracia debería de ser barata. Ni Aristóteles, ni Jacques Rousseau, o Alexis de Tocqueville, pensaban la democracia en términos de ahorro presupuestal; más aún, la democracia moderna, como lo establece Robert Dahl o Norberto Bobbio; coinciden que la democracia funcional conlleva costos económicos y organizativos significativos: órganos autónomos, como se supone que es hasta el día de hoy el INE; representación plural y un sistema de fiscalización, por enumerar algunos elementos básicos para garantizar el proceso electoral.
Históricamente el argumento de que la democracia es cara aparece más como bandera política para ganar adeptos, que como una crítica política real con sustento real de cómo se ejerce el presupuesto otorgado. No existe principio teórico en ese sentido; lo que sí existe es otra idea: la democracia es más barata que la autocracia cuando se consideran los costos sociales de la represión, la inestabilidad o la concentración de poder.
Más bien ha sido la 4T la que ha puesto dentro del imaginario colectivo; que los recursos otorgados al Instituto Nacional Electoral son demasiados e innecesario; de ahí la propuesta de reducir en un 25% el presupuesto que se otorga al Instituto. Lo que la ciudadanía desconoce es que la democracia no se diseñó con base a un costo económico, sino en busca de la distribución del poder de forma plural y efectiva.
Por lo que es importante dejar en claro que “una democracia demasiado barata, tiende a volverse frágil”, sin contrapesos y con menos participación real del ciudadano; que solo favorece a los que ejercen el poder, y elimina contrapesos institucionales.
En cuanto al segundo cuestionamiento, podemos establecer que durante años todos los partidos políticos han utilizado en distintos momentos, como bandera electoral de campaña, la eliminación parcial o total de las listas de representación proporcional, bajo los argumentos de ahorro y eficiencia; pero ninguno había logrado tener el control total de las cámaras que les permitiera realizarlo. Cada partido ha tratado en su momento de eliminar lo que Reyes Heroles consolidó en 1977, para garantizar la representación de las minorías y quitarle al Partido Revolucionario Institucional la hegemonía del poder.
Han pasado virtualmente 50 años desde que se concretó la representación de las minorías a través de los miembros de las cámara plurinominales, lo que permitió la alternancia en el poder, que llevó al Partido Acción Nacional en 2000 a la presidencia y en el 2018 al Movimiento de Regeneración Nacional; mas al parecer, quienes históricamente fueron una oposición y pelearon por esta trasformación desde la izquierda progresista, han decidido que ya cumplieron su función y que ahora todos deben de ser elegidos por el pueblo.
Que se sepa, el eliminar las plurinominales solo refuerza al partido en el poder, reduce la representación de las minorías y concentra el poder legislativo; la oposición no tendrá poder de negociación, sino permite la reconfiguración interna de la coalición que conforma la 4T en un nuevo equilibrio interno.
Lo que suceda en los siguientes días en las cámaras determinarán si hacemos un salto cuántico al pasado con la aprobación, o si vuelve a quedar en la congeladora, como sucedió en 2008 y 2014.
Sin importar lo que pase, seremos los ciudadanos quienes suframos las consecuencias de aceptar el regreso de un partido hegemónico, ya que la discusión no es técnica ni presupuestal: es una decisión sobre el tipo de país que queremos. Y eso no se delega: se vigila, se debate y se exige. Hagamos conciencia.
Javier Agustín Contreras Rosales. Colaborador de Integridad Ciudadana AC, Contador Público, Especialista en Instituciones Administrativas de Finanzas Publicas, Maestro en Administración Pública @JavierAgustinCo @Integridad_AC
