La pensión mínima garantizada del IMSS para trabajadores bajo la Ley 97: requisitos y evolución
La pensión mínima garantizada es un ingreso económico que el Gobierno Federal asegura a trabajadores afiliados al IMSS cuando su salario acumulado en la Afore…
El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) establece una pensión mínima garantizada como un ingreso económico asegurado por el Gobierno Federal para trabajadores afiliados cuyo salario acumulado en su cuenta de Afore resulte inferior al monto establecido. Este mecanismo está dirigido específicamente a quienes, cumpliendo las condiciones para pensionarse por cesantía en edad avanzada o vejez, no lograron acumular aportaciones suficientes durante su vida laboral.
El fundamento legal de esta prestación se encuentra en el artículo 170 de la Ley del Seguro Social, el cual establece que "El Estado garantizará a los asegurados que reúnan los requisitos establecidos en esta Ley una pensión mínima garantizada". Es importante destacar que este beneficio aplica exclusivamente para los jubilados del IMSS que se encuentran bajo el esquema de la Ley del Seguro Social de 1997, comúnmente conocida como Ley 97.
El cálculo de esta pensión ha experimentado cambios significativos. Antes de la reforma de 2020, el monto correspondía directamente al salario mínimo vigente. En la actualidad, el cálculo se realiza con base en parámetros específicos que incluyen la edad del trabajador al momento de pensionarse, las semanas cotizadas, el salario base de cotización y una actualización anual vinculada a la inflación.
Para acceder a la pensión mínima garantizada, los trabajadores deben cumplir con una serie de requisitos. En primer lugar, es necesario haber comenzado a cotizar a partir de julio de 1997 bajo el esquema de la Ley 97. Además, el trabajador debe estar pensionado por cesantía en edad avanzada (a partir de los 60 años) o por vejez (a partir de los 65 años). Otro requisito fundamental es contar con una cuenta individual administrada por una Afore, donde se acumulen las aportaciones del trabajador, del patrón y del gobierno.
Un elemento clave es el cumplimiento del número de semanas cotizadas ante el IMSS, un requisito que varía anualmente. La reforma de 2020 eliminó el antiguo requisito de 1,250 semanas y estableció un nuevo esquema progresivo. Para el año 2021 se fijó un mínimo de 750 semanas, mismo que incrementa anualmente. Para el presente año 2026, el requisito es de 875 semanas cotizadas. La meta establecida es alcanzar un mínimo de 1,000 semanas cotizadas para el año 2031, marcando una transición en los criterios para acceder al beneficio.
