Ebrard y las consultas públicas para T-MEC
Siempre hay muchas razones para poder abrir el compás del diálogo, sobre todo si se trata de enriquecer un andamiaje previo al T-MEC. Como sabemos, Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de...
Siempre hay muchas razones para poder abrir el compás del diálogo, sobre todo si se trata de enriquecer un andamiaje previo al T-MEC. Como sabemos, Marcelo Ebrard, titular de la Secretaría de Economía, ha puntualizado las fechas de arranque en vísperas de una etapa para la renegociación del tratado comercial trilateral. Hace poco, en efecto, Ebrard viajó a Washington para ir estableciendo lugares de la primera ronda. Se trató de una labor conjunta que coordinó con Jaminson Greer, representante comercial de Estados Unidos, y uno de los pesos más fuertes del armado estratégico del presidente Donald Trump. De ese modo, lo más conveniente y propicio es cuidar cada detalle, hasta el más mínimo. Entendemos el desafío colosal que nos espera y, con ello, la seguridad estructural para robustecer nuestra base económica, dado que las transformaciones rápidas de un mundo globalizado han impregnado nuestro territorio.
Ese ha sido uno de los grandes desafíos de la presidenta constitucional de México. El Plan México, al igual que los Polos de Desarrollo, incluye tecnología importante que se ha ajustado a las necesidades de la gente. Nosotros, dado el giro en el mundo entero, nos hemos ido acoplando a través de una industrialización y un flujo más sustancial en la calidad de los productos que exportamos. Inclusive, sabemos que los que enviamos al vecino país han ido en aumento, básicamente porque se cumple con las normas establecidas de control. Sumado a ello, desde luego, otras de las metas es optimizar la producción para que su valor vaya en ascenso. Eso, mejor aún, es doblemente meritorio porque hemos superado tensiones al mostrar no solamente nuestra capacidad de diálogo, sino de llevar a otras latitudes la labor comercial.
Son enormes ventajas las que tenemos y que, como tal, nos ponen en condiciones inmejorables para sellar un acuerdo histórico que beneficie a los tres países. Sabemos de la eficiencia con la que contamos y la buena conducción de personajes claves como Marcelo Ebrard. Él, desde los tiempos de Andrés Manuel López Obrador, fungió como un mediador e interlocutor con personajes de alto nivel de la Casa Blanca. Gracias a ello, el intercambio comercial llegó a alcanzar su pico más alto. Precisamente hoy, para ser precisos, hemos alcanzado cifras históricas de exportación que, en el mejor de los casos, se deben al dinamismo activo de nuestros representantes. Desde ese entonces, al igual, fueron potencialmente clave los diálogos que se abrieron a lo largo y ancho del país. La implicación de expertos, economistas y la población en general permitió la aportación de componentes que se consideraron para fortalecer el cimiento de las ideas.
Desde otros puntos de vista, esta muestra o disposición de flexibilidad del gobierno ha adquirido forma, ya que disponemos de una visión más precisa de los temas prioritarios del país. Además, es evidente que la presidenta de México, en colaboración con numerosas secretarías de Estado de vital importancia, ha hecho hincapié en que estos mecanismos son políticas públicas. Este nuevo marco que se crea para mejorar el contenido de la negociación del T-MEC es un gran logro. Es algo así como un complemento al buen manejo que se les ha dado a los tópicos. De hecho, hay un importante número de funcionarios que se desplazaron a lo largo y ancho del país. Para ser más exactos, Marcelo Ebrard mismo lo explicó en un acto público: se realizaron 30 consultas por sectores. Seguido de ello, hubo 32 audiencias públicas para cada entidad federativa.
Eso posibilitó que la población, en su inmensa mayoría, vea con buenos ojos estos espacios de participación. De hecho, numerosas encuestas le preguntaron a la gente y, con ello, la población respondió lo relevante que son estos marcos de organización. Es, ni más ni menos, los pormenores de una agenda integral, básicamente para tener una premisa de ese sentido de responsabilidad que se avecina. Hay que recordar que, como tal, cada una de las regiones tiene distintas capacidades de producción en base a factores inherentes como insumos y materias primas. Por eso las consultas son un entramado de desafíos que ponen en evidencia las ventajas y las desventajas a las que nos podemos enfrentar. Por lo tanto, es imperativo reconocer todos los esfuerzos realizados, pero, sobre todo, la buena voluntad de la Secretaría de Economía que abrió el compás de norte a sur.
Lo mencionamos hace poco: nos encontramos con contextos difíciles debido al clima generado con el gobierno de Estados Unidos; no obstante, la habilidad de aquellos que participarán en esas tareas, desde el inicio de la edificación del segundo piso de la denominada Cuarta Transformación, ha progresado, especialmente debido al problema arancelario que se ha ido reduciendo. De hecho, ha llevado tiempo aminorar algunas situaciones. Aunque, más allá de eso, veo un panorama positivo. México, o en específico la delegación que será trasladada, tiene el objetivo explícito de reafirmar los vínculos de colaboración y cooperación entre Estados Unidos de América y Canadá. Esto arrancará el próximo 16 de marzo, tal y como puntualizó uno de los hombres claves del engranaje de la transformación. Nos referimos a Marcelo Ebrard, que tiene una experiencia única en estos ambientes en los que ayuda mucho lo que has manejado durante muchos años. Ya se envió la primera señal, ahora que Marcelo visitó Washington.
