Ebrard y los polos de desarrollo
Partimos de la premisa, como en todo proceso, de que debe existir un planteamiento y una justificación para echar a andar ideas concretas, sobre todo si se trata de políticas públicas para beneficio...
Partimos de la premisa, como en todo proceso, de que debe existir un planteamiento y una justificación para echar a andar ideas concretas, sobre todo si se trata de políticas públicas para beneficio de la sociedad. Hemos pasado, de hecho, a superar el discurso simbólico de los gobiernos neoliberales a la propia acción; es decir, lo que se promete, desde los tiempos de Andrés Manuel López Obrador, se cumple al pie de la letra, máxime cuando es un compromiso con los sectores sociales. Lo mismo sucede desde la cabeza del gobierno y todas las dependencias o secretarías de Estado. A todo ello, desde luego, podemos sumarle la visión progresista que se ha predicado y que, en sí, constituyen la principal bandera que hondean las instituciones. De ese modo, se vuelve algo así como una relación muy fuerte entre las directrices y la misma ciudadanía.
Hablamos de estrategias o mecanismos para incentivar el desarrollo en México. Si hacemos un balance del trabajo de Marcelo Ebrard, de los personajes más eficientes del gabinete de Claudia Sheinbaum, podemos concluir que ha sido preciso desde el primer momento que se plantearon acciones o líneas específicas de trabajo. De hecho, le presentó a la presidenta un andamiaje de ideas para atender asuntos específicos en la economía. Por ejemplo, una de las grandes oportunidades de México, ahora que estamos potencializando al máximo nuestros recursos naturales, es la industrialización, que influye directamente en las áreas de oportunidad. En ese sentido, se llevaron a cabo estudios de factibilidad para que se promovieran inversiones a través del Plan México.
Como sabemos, el Plan México, desde hace muchos meses, ha sido una de las principales palancas de impulso del gobierno de la Cuarta Transformación. Es muy notoria su operación y maniobra ahora que se echaron a andar los Polos de Desarrollo. En el caso específico de ellos, obviamente, se eligieron las entidades y campos estratégicos para potencializar el rendimiento y, por ende, generar fuentes de empleo. Eso, en efecto, ya no está en proceso de convertirse en una realidad, pues desde el inicio, que se describió a detalle, se concretaron y, en consecuencia, están en pleno despegue ahora que la jefa de Estado, en varias partes del país, ha dado el banderazo de salida con la presencia de Marcelo Ebrard.
Y como hay mucha relación y comunicación con los gobiernos estatales, Marcelo Ebrard ha realizado una labor quirúrgica para servir de interlocutor con los inversionistas extranjeros. Eso ha sido recibido con enorme entusiasmo, básicamente porque significan políticas públicas que vendrán a mejorar la calidad de vida de miles de familias. Este ha sido el tema principal esta semana, máxime ahora que el secretario de Economía ha expuesto los alcances que tendrán los Polos de Desarrollo en Tlaxcala. Tanto es lo que ha prosperado que, en medio de una multitud, el propio Ebrard anunció los montos que se invertirán en diferentes rubros dada la promoción que se le ha dado al Plan México a nivel global. Para comprobar eso, vemos la clara muestra de lo que aconteció el fin de semana en la visita de la presidenta.
México, viendo esa perspectiva que hemos ido acumulando, aspira a mucho más. El trabajo de Marcelo Ebrard, desde que comenzó su gestión, es de suma relevancia, básicamente por la experiencia y la buena relación con otras naciones. Los propios dígitos han demostrado que alcanzamos cifras récord de exportaciones, lo mismo que de inversiones extranjeras. Sin duda que todo esto, gracias a la confianza que ha inspirado la presidenta y los mecanismos que ha puesto a disposición para los incentivos fiscales, ha generado un clima de entendimiento en las contrapartes. Al fomentar esa relación directa con muchas compañías interesadas, desde luego, las propias autoridades encargadas han previsto el impacto que esto traería y, como tal, vemos que son visibles los primeros resultados en lo que hemos definido como un abanico de esperanzas y oportunidades.
Siempre supimos que los Polos de Desarrollo, una de las grandes apuestas de la presidenta y de Marcelo Ebrard, serían una enorme vitrina para alcanzar un mejor desarrollo económico. Todo eso, desde luego, se integra a una larga lista de procesos que benefician a miles de familias, tales como el acompañamiento de los programas sociales, que están guiados por el compromiso ciudadano de la cuarta transformación. De hecho, una de las principales ideas, que se resume en los incentivos fiscales, es como un imán para jalar las inversiones, sobre todo por el esquema de reducción de impuestos. Una vez canalizado eso, y bajo la normativa institucional, será cuestión de tiempo ver con nuestros propios ojos una cantidad sustancial en la generación de fuentes de empleo. Y cuando hay trabajo, naturalmente, se detonan muchas áreas de oportunidad para salud, educación, ciencia y deporte.
A propósito de ello, Michoacán también pondrá en marcha sus Polos de Desarrollo en la zona del Bajío. Siendo así, el abanico de oportunidades se abrirá para municipios como Maravatío, que han destacado por sus políticas públicas de la mano de su alcalde, Mario Pérez.
