Perros, segunda especie más afectada por gusano barrenador en México; Senasica reporta 2,554 casos
Los perros se colocan como la segunda especie más afectada por el gusano barrenador del ganado (GBG) en México, con el 15.5% del total de casos registrados, de…
Los perros ocupan el segundo lugar entre las especies más afectadas por el gusano barrenador del ganado (GBG) en México, con el 15.5% del total de casos confirmados, según datos oficiales del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). El organismo reporta 16,489 casos positivos acumulados entre noviembre de 2024 y febrero de 2026, de los cuales 2,554 corresponden a caninos.
La infestación por este parásito, cuya larva provoca una infección parasitaria denominada miasis, puede afectar a diversos mamíferos, incluidos perros, gatos y humanos. Senasica detalla que la mosca Cochliomyia hominivorax deposita sus huevos en heridas abiertas, mucosas o cavidades naturales del cuerpo. Entre 12 y 24 horas después eclosionan las larvas, que se alimentan de tejido vivo durante 5 a 8 días, agravando las lesiones.
Para identificar una infestación en mascotas, las autoridades sanitarias señalan varios signos de alerta: secreción sanguinolenta, presencia visible de gusanos en heridas, lesiones que no cierran o sanan, sensación de movimiento en la zona afectada, y mal olor o sangrado en heridas abiertas. El tratamiento recomendado incluye la extracción manual de larvas, limpieza exhaustiva de la herida, aplicación de antisépticos y productos cicatrizantes, siempre bajo supervisión veterinaria.
La distribución geográfica de los casos en perros se concentra predominantemente en estados del sur y sureste del país. Chiapas, Yucatán, Oaxaca, Veracruz y Campeche registran la mayor incidencia. Esta distribución coincide con los datos de la Secretaría de Salud sobre casos de miasis en humanos, donde las mismas entidades lideran las estadísticas nacionales.
La propagación del gusano barrenador se ve facilitada por varios factores: la movilidad natural de las moscas adultas (que pueden desplazarse hasta 290 km semanales), el transporte de animales parasitados donde las larvas viajan protegidas en heridas, la limpieza inadecuada de vehículos de transporte y el turismo en zonas endémicas. El ciclo biológico completo del parásito dura aproximadamente 21 días, favoreciendo su rápida reproducción en climas cálidos y húmedos.
La mosca responsable, descrita científicamente por primera vez en 1858, mide entre 8 y 10 milímetros, presenta un cuerpo azul acerado con reflejos verdosos y ojos rojizos. A diferencia de otras moscas necrófagas, la Cochliomyia hominivorax requiere tejido vivo para desarrollarse. Sus larvas tienen un aspecto blanquecino y alargado, con una forma de tornillo característica.
