En San Luis Temalacayuca, Puebla, buscan revitalizar la lengua Ngiwa con materiales didácticos
A través del apoyo de PACMyC, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, el colectivo comunitario poblano desarrolla materiales didácticos para infanc…
Un grupo de promotoras y promotores culturales de San Luis Temalacayuca, Puebla, impulsa una estrategia de revitalización lingüística que transforma la enseñanza de la lengua Ngiwa (también conocida como Ngigua) en una experiencia lúdica y comunitaria. El proyecto, que inició en 2019 con talleres itinerantes en salones sociales y casas particulares, ha evolucionado hacia la producción de materiales impresos y digitales con el respaldo del Programa de Apoyos a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.
El territorio Ngiwa, que significa “los habitantes o los dueños de las llanuras”, se localiza en el sur de Puebla y el norte de Oaxaca. En esta región, el colectivo comunitario ha desarrollado herramientas pedagógicas que buscan alejarse de la rigidez escolar. Epifanía Miranda Pacheco, integrante del colectivo, explicó en entrevista que el apoyo del PACMyC ha sido clave para pasar de una enseñanza empírica a la creación de materiales profesionales. “Antes reproducíamos las cosas de internet, pero ahora con el apoyo que nos dieron, compramos una cámara fotográfica y estamos sacando fotos de nuestros animales, nuestras plantas y utensilios para que los niños vean su realidad”, señaló.
El juego como herramienta de resistencia es el eje central del proyecto. El grupo, conformado por expertos locales, artesanas, artesanos y jóvenes estudiantes de pedagogía, diseñó un sistema de aprendizaje que evita las tareas escolares tradicionales. “Aprendimos que no se deben dejar tareas. Todo lo tenemos que practicar en el taller jugando, que sea repetitivo y constante para que lo aprendan”, destacó Miranda Pacheco. El paquete de materiales incluye 500 libros didácticos y 100 juegos de lotería, memoramas y dominós, todos diseñados con fotografías del entorno local para fomentar un aprendizaje visual y contextualizado.
El proyecto también busca contrarrestar la discriminación histórica hacia las lenguas indígenas. Jazmín Guadalupe, otra integrante del colectivo, comentó: “Mis papás hablan la lengua, sin embargo, por problemas de discriminación no me la fomentaron. Ahora queremos salvarla, que los niños sientan motivación por lo que representa”. Blanca Imelda Velázquez, líder del grupo, afirmó: “Lo hacemos de corazón para que no se pierda nuestra lengua. Hemos tenido varios obstáculos, personas que no nos creían, pero todo esto va más para adelante que para atrás. No vamos a dejar este trabajo”.
Actualmente, el colectivo colabora con jóvenes voluntarios en el desarrollo de una aplicación móvil y la edición de videos documentales sobre técnicas ancestrales, con el objetivo de que la lengua Ngiwa no solo sobreviva, sino que florezca en la era tecnológica. “El siguiente paso es la realización de un libro digital que tendrá audio y gramática. Será un libro más completo porque está pensado para un nivel de secundaria”, concluyó Epifanía Miranda.
