Félix y Saúl: el deber por delante
Desde un principio, por todos los elementos que tenían a su favor, dijimos que el caso de Félix Salgado y Saúl Monreal, dada la naturaleza, tenía sus matices muy particulares. De hecho, el mismo...
Desde un principio, por todos los elementos que tenían a su favor, dijimos que el caso de Félix Salgado y Saúl Monreal, dada la naturaleza, tenía sus matices muy particulares. De hecho, el mismo entorno puso a prueba a los senadores de la República. Ambos, por su experiencia, supieron apretar en el momento más indicado para levantar la mano. Recordemos que, como tal, uno de los pilares fundamentales es respetar la constitución. En ella, luego de los cambios que se concretaron hace poco, no prohíbe el derecho legítimo de participar para quienes tengan un parentesco o consanguinidad en las elecciones intermedias del 2027. Dada la coyuntura, eso abrió la posibilidad de que ambos se registraran en el proceso interno de Morena. Al no existir impedimento, ahora con los reacomodos de la dirigencia, hubo un golpe de timón que frenó por completo lo que la ley reconocía como viable.
Todo eso fue, no podemos negarlo, un golpe contundente para la democracia, pero sobre todo para los legisladores que, por encima de cualquier interés individual, privilegiaron el bien colectivo. De hecho, sabemos que se eligieron tiempos y horarios para registrar a los participantes. En ese formato, dadas las restricciones, no acudieron a la cita ni Saúl Monreal por Zacatecas, lo mismo que Félix Salgado Macedonio por Guerrero. Incluso, ambos transmitieron por redes sociales su posicionamiento y, por mucho, supimos que han cerrado filas con la presidenta constitucional de México, Claudia Sheinbaum. Siendo así, no podemos reprocharle nada, básicamente ahora que el movimiento necesita unidad. Uno y otro, en efecto, son liderazgos consagrados que, todavía a estas alturas, siguen encabezando las preferencias en la carrera por la gubernatura.
Viéndolo bien, por lo que se avecina, ambos pueden cargar con encomiendas claves para el proceso de transición de las gubernaturas. De Saúl Monreal, por ejemplo, se puede aprovechar el arrastre que tiene por toda la entidad y el trabajo territorial que ha realizado con distintos sectores sociales. Sumado a ello, el menor de los Monreal ha demostrado tener una vitalidad y un empuje que puede jugar a favor de quien resulte ganador de la encuesta. Inclusive, un buen gesto a la hora de elegir a quienes sean los responsables de llevar a buen puerto la campaña, en definitiva, puede ser darles una responsabilidad o, mejor dicho, un cargo para tomar decisiones. Esperemos que así sea, básicamente para darle un poco de justicia social por la presencia constante y el liderazgo que constituyen. Desde luego que esas aptitudes hay que capitalizarlas porque están cargadas de un arrastre que hemos constatado en cada asamblea.
Ese motor del que hablamos, que representa Saúl Monreal, tendrá paralelamente otra encomienda que la dirigencia nacional de Morena ha sellado con él. Se trata de la candidatura de Fresnillo, Zacatecas, que está prácticamente sellada a favor de la causa de Saúl. Eso, además de estar al tanto de que no se le hizo a un lado, cobra mayor sentido al saber que Ariadna Montiel busca los mecanismos para afianzar la unidad. Tomó decisiones cruciales y, con ello, Morena seguirá administrando gran parte del territorio zacatecano.
En esas mismas condiciones, pero con otro tipo de encomiendas, la dirigencia de Morena puede, sin problema, echar mano de la sapiencia y experiencia de Félix Salgado Macedonio para ganar la gubernatura de Guerrero. Una razón simple de ello, que es una prueba infalible, es el poder de convocatoria que tiene en sus manos el senador de la República. De hecho, suena con mucha vehemencia que el legislador, dada su contribución a la causa del movimiento de transformación, sea el coordinador de campaña de quien resulte ganador o ganadora. Hablamos de un referente auténtico que, a lo largo de décadas, ha edificado un trabajo de base que no cualquiera puede presumir. Eso, lo suficientemente claro por la cercanía que tiene Félix con la población, es suficiente para ir descifrando que él, por su bagaje, es muy probable que se convierta en un motor de impulso. Inclusive, nadie como él conoce a la perfección cada municipio y localidad guerrerense.
A simple vista, ahora que Ariadna busca la unidad a toda costa, puede percibirse que habrá una encomienda clave para Félix Salgado Macedonio, mayormente ahora que sabemos de la conexión y la empatía que tiene con la sociedad. Ese arrastre, en tiempos cruciales donde la unidad debe reinar, será decisivo para revalidar la gubernatura y, asimismo, el mayor número de distritos y ayuntamientos.
Notas finales
Puebla, además de ser una de las entidades con mayor dinamismo y crecimiento, se consolida como uno de los territorios más seguros del país. Este avance se explica, en gran medida, por el trabajo firme y constante del gobernador Alejandro Armenta, quien prácticamente desde el inicio de su administración comenzó a desplegar una estrategia de seguridad distinta a la de gobiernos anteriores. La diferencia es evidente.
Las acciones implementadas —tanto operativos terrestres como vigilancia aérea— han permitido pacificar zonas que antes enfrentaban presiones delictivas. Este resultado se sostiene en una política de prevención y, sobre todo, en la coordinación estrecha con los distintos niveles de gobierno. Con Claudia Sheinbaum, por ejemplo, existe un flujo permanente de información e instrumentos de inteligencia que fortalecen la capacidad operativa del Estado y ayudan a cimentar las bases de la paz.
Los datos más recientes confirman esta tendencia. En junio de 2026, Puebla registró una reducción del 37.3 por ciento en los homicidios dolosos, equivalente a 28 víctimas menos respecto al mismo mes del año anterior. Es el nivel más bajo en once años. Armenta Mier atribuye este avance a la colaboración entre los tres órdenes de gobierno, al fortalecimiento de las áreas de investigación y al respaldo continuo a las corporaciones policiales.
