¿Feng-Shui, mito o realidad?
Por Anaïs de Melo El feng shui es una práctica china que se centra en crear armonía entre las personas y su entorno. El término combina dos palabras chinas: “feng” que significa viento y “shui” que...
Por Anaïs de Melo
El feng shui es una práctica china que se centra en crear armonía entre las personas y su entorno. El término combina dos palabras chinas: “feng” que significa viento y “shui” que significa agua, simbolizando así el equilibrio. Inspirado en un antiguo poema, el feng shui conecta la vida humana con el entorno natural. Esta práctica se emplea a menudo en el diseño del hogar para fomentar el equilibrio y el flujo de energía, mejorando tanto el ambiente de la casa como el bienestar personal. El feng shui es la práctica de organizar los elementos de un espacio vital o de trabajo para crear equilibrio con el mundo natural. En esto consiste aplicar el feng shui en un espacio: el objetivo es aprovechar las fuerzas energéticas y establecer armonía en el hogar o en el trabajo. Para determinar si el feng shui funciona para ti, presta atención a cómo te sientes en un espacio recién diseñado. Si te sientes feliz, más ligero, en paz y tranquilo, entonces el feng shui está funcionando.
En el diseño basado en el feng shui, hay cuatro principios fundamentales que conviene conocer:
Chi: El chi es la fuerza vital o energía. Es un elemento clave al diseñar el hogar siguiendo los principios del feng shui.
Posición de mando: Este término se refiere al lugar de una habitación más alejado de la puerta (pero sin estar alineado directamente con ella). La posición de mando indica el sitio donde conviene pasar la mayor parte del tiempo dentro de un espacio. Para lograr el mejor feng shui posible, es importante tener una línea de visión despejada hacia la puerta desde esta posición.
Bagua: El “bagua” es el mapa energético del feng shui. Es un término chino que significa “ocho áreas”; cada una de ellas se relaciona con un aspecto específico de la vida.
Cinco elementos: El feng shui contempla cinco elementos: tierra, metal, viento, agua y fuego. Al incorporar el feng shui en tu hogar, busca equilibrar estos cinco elementos.
El “chi” se refiere a la fuerza vital o energía. Es un aspecto esencial del diseño “feng shui”. Una habitación grande con poco mobiliario puede abrumar al “chi” provocando una sensación de desorientación. Por otro lado, una habitación pequeña y abarrotada de objetos no deja espacio para que el “chi” fluya, lo que genera una sensación de estancamiento.
En el feng shui, la “posición de mando” es un lugar de la habitación situado lejos de la puerta, idealmente, no alineado con ella que ofrece una buena vista tanto de la estancia como de la entrada; por lo general, esta posición te sitúa en diagonal respecto a la puerta. La posición de mando es el lugar donde pasarás la mayor parte del tiempo dentro de una habitación; por tanto, debe albergar el mueble o elemento principal: la cama en el dormitorio, el escritorio en la oficina o la cocina (fogones) en la zona de preparación de alimentos. Estos elementos deben ubicarse en la posición dominante, ya que cada uno representa una parte importante de tu vida: la cama te representa a ti, el escritorio simboliza tu carrera profesional y la cocina representa tu riqueza y tu nutrición. Un error común en el feng shui es colocar la cama debajo de una ventana, lo que permite que demasiada energía escape de la habitación. Si es necesario ubicar la cama bajo una ventana, existen soluciones que ayudan a contener el feng shui negativo en el dormitorio, como añadir un cabecero sólido o una pared de cortinas detrás de la cama.
El “bagua” es el mapa energético del “feng shui” que se superpone al plano de tu hogar. El término chino “bagua” se traduce como “ocho áreas”. Cada área se relaciona con un aspecto distinto de la vida como la familia, la riqueza o la carrera profesional y cuenta con formas, colores, estaciones, números y elementos naturales asociados. En el centro del “bagua” (una novena área) te encuentras tú, representando tu bienestar general. Existen diversas escuelas de pensamiento dentro del feng shui, y todas ellas utilizan el “bagua”, sin embargo, algunas lo aplican de manera diferente. Las escuelas occidental y BTB (de la Secta Negra) suelen colocar el “bagua” de modo que las áreas de conocimiento, carrera profesional y personas colaboradoras se alineen con la puerta de entrada. Por su parte, la escuela de las Estrellas Voladoras y otras escuelas clásicas pueden orientar el “bagua” basándose en la energía del año o en la brújula. Organizar el hogar según el feng shui puede parecer algo extravagante para algunas personas, sin embargo, en realidad, muchos de sus elementos son totalmente prácticos y sencillos.
El feng shui es una práctica basada en la idea de que nuestros hogares reflejan lo que sucede en nuestro interior, como comenté, el término se traduce como “viento y agua” o también “el camino del viento y el agua” y la práctica tiene sus raíces en el taoísmo. El objetivo del feng shui es alinear tu entorno con quién eres y hacia dónde quieres ir, armonizando así tu energía con la de tu hogar. Esto se logra considerando cuidadosamente qué elementos introduces en casa, cómo distribuyes las estancias y cómo mantienes el espacio. Todo posee energía, incluso los objetos inanimados; el feng shui ayuda a canalizar esa energía y permite que fluya libremente por tu hogar.
Por lo general, no deberías tropezar con los muebles al cruzar la sala de estar. Por ejemplo, no es buena idea chocar con la parte trasera de un sofá al entrar en la habitación. Además, si existe un paso hacia otra estancia, este debe permanecer despejado. Un error común según el feng shui es crear una disposición de los asientos poco práctica que no favorece la conversación; por ejemplo, situar el sofá a tres metros de la silla más cercana o colocar todos los asientos pegados a paredes distintas.
Aunque no existe una fórmula exacta sobre la distancia ideal entre los asientos, se busca una disposición íntima que invite a la interacción. Los muebles deben estar cerca unos de otros, pero sin amontonarse. Asimismo, cada asiento requiere una superficie de apoyo para dejar una bebida o un libro, lo que aporta una sensación más acogedora.
Los expertos dicen que hay que intentar colocar los sofás contra una pared sólida preferiblemente la más alejada de la entrada y asegúrate de tener una visión clara de la puerta. Deja un pequeño espacio de separación entre el sofá y la pared. Si no dispones de una pared contra la que apoyar el sofá, coloca una consola detrás con lámparas altas y robustas para ganar sensación de seguridad. Añade un espejo frente al sofá para poder ver lo que ocurre a tus espaldas; esto genera una sensación de protección. Las mesas de centro cuadradas o rectangulares pueden no resultar tan agradables como las circulares u ovaladas, ya que estas últimas permiten que la energía fluya con mayor facilidad. Conviene evitar los ángulos pronunciados que apunten hacia las personas. No obstante, en general, es importante combinar diferentes formas: los cuadrados representan la tierra, los rectángulos la madera y los triángulos el fuego. Los elementos redondos y ovalados simbolizan el metal. La sala de estar transmitirá un mayor equilibrio si incorpora todos estos elementos.
¿Cuáles son algunos errores comunes de feng shui que se deben evitar? Entre los errores comunes se incluyen colocar la cama directamente alineada con la puerta (la llamada “posición del ataúd”) y crear espacios desordenados, lo cual puede bloquear el flujo de energía.
¿Cómo puedo aplicar los principios del feng shui si dispongo de poco espacio en casa? Céntrate en eliminar el desorden y permitir la entrada de la mayor cantidad posible de luz natural. Utiliza espejos para reflejar la luz y crear una sensación de amplitud, y mantén el equilibrio de los cinco elementos incluso en áreas pequeñas.
¿Pueden ser sutiles los cambios de feng shui o requieren grandes reformas? Los ajustes de feng shui pueden ser sencillos y económicos; por ejemplo, reorganizar los muebles, elegir colores específicos, añadir plantas o cambiar la ubicación de objetos para favorecer un mejor flujo de energía.
Personalmente, yo no uso el “feng-shui” como tal, ya que prefiero usar mi sentido común. Si algún mueble o cuadro están colocados en un lugar que no me hace sentido, lo cambio de lugar hasta que esté colocado como a mí me gusta.
Les voy a contar una anécdota: hace varios años compré un comedor muy bonito en una mueblería de prestigio. Junto al camión de la mudanza, llegó un señor de parte de la mueblería y me dijo: “yo soy fulanito de tal, soy el decorador de interiores de la mueblería y soy experto en feng-shui, si quiere, le adapto su comedor para que quede en armonía con sus muebles y sus cuadros”. Obviamente le dije que sí, y el señor se puso “manos a la obra”. Después de 4 horas de trabajo, se fue todo contento y orgulloso de su trabajo. La verdad a mi no me gustó nada lo que hizo el señor. Me cambió toda mi sala y mis cuadros y me dejó mi casa completamente ajena a mí. No me sentí bien, no me sentí en armonía y no me sentí en un ambiente agradable en mi propia casa.
Moraleja: Nadie conoce tus gustos y tu esencia mejor que tú. Sólo tu sabes y conoces tus gustos y tus agrados. Yo personalmente prefiero no usar el feng-shui, sin embargo, hay gustos para todos.
¿Cuál es tu lujo preferido? Me puedes escribir a anaisdemelo@columnist.com y comentarme que lujo quisieras ver en esta columna.

