De Samper a Petro: los políticos extranjeros que perdieron su visa de Estados Unidos
La decisión de Estados Unidos de retirar o negar visas a figuras políticas extranjeras ha marcado episodios de tensión diplomática en distintas regiones del mu…
Estados Unidos ha utilizado la revocación o negación de visas como herramienta de presión diplomática contra políticos extranjeros. Presidentes, exmandatarios, legisladores y funcionarios de alto nivel han sido afectados por decisiones basadas en argumentos como presuntos vínculos con el narcotráfico, seguridad nacional o política exterior.
Uno de los primeros casos de alto perfil fue el del entonces presidente colombiano Ernesto Samper. El 11 de julio de 1996, Washington canceló su visa al considerar que participó conscientemente en negociaciones con el narcotráfico y que dinero de esa actividad ingresó a su campaña presidencial. El gobierno colombiano calificó la medida de unilateral e intervencionista y recordó que el Congreso había absuelto al mandatario.
En 2005, Narendra Modi, entonces ministro principal del estado indio de Gujarat, recibió una negativa de visa por los disturbios de 2002. Tras convertirse en primer ministro de India en 2014, fue recibido en Washington y se dirigió al Congreso de EE. UU., lo que demostró que las restricciones pueden revertirse por cambios políticos y diplomáticos.
Durante 2025, Costa Rica fue escenario de múltiples cancelaciones. Las diputadas Johana Obando y Cynthia Córdoba, del Partido Liberal Progresista, perdieron sus visas semanas después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtiera sobre sanciones a funcionarios costarricenses que colaboraran con actores extranjeros considerados una amenaza para la ciberseguridad estadounidense. Luego se sumaron el diputado Francisco Nicolás Alvarado y la diputada Vanessa de Paul Castro. También fueron afectados el expresidente Óscar Arias y la auditora del ICE Ana Sofía Machuca, en medio del debate sobre empresas chinas en redes 5G. El 9 de julio de 2025, Rodrigo Arias, presidente de la Asamblea Legislativa, y el magistrado Paul Rueda confirmaron el retiro de sus visas. La Embajada de EE. UU. recordó las amplias facultades del Departamento de Estado para revocar visas.
El expresidente colombiano Gustavo Petro vio revocada su visa el 26 de septiembre de 2025 después de una protesta propalestina en Nueva York. El Departamento de Estado lo acusó de llamar a soldados estadounidenses a desobedecer órdenes e incitar a la violencia. Medios mostraron a Petro junto al músico británico Roger Waters.
En agosto de 2025, EE. UU. negó la visa al presidente palestino Mahmud Abbas y a otros 80 funcionarios palestinos, argumentando incumplimientos de compromisos y acciones ante tribunales internacionales. La Autoridad Palestina denunció una violación del derecho internacional y del Acuerdo sobre la Sede de la ONU.
El caso más reciente fue el de la exministra sudafricana Naledi Pandor, cuya visa fue revocada el 21 de noviembre de 2025, en relación con su impulso al caso contra Israel por presunto genocidio en Gaza. Pandor dijo desconocer los motivos formales, aunque consideró que podría estar vinculado a su trabajo sobre Palestina.
Estos episodios reflejan cómo la visa se convierte en un instrumento de política exterior, generando tensiones diplomáticas y respuestas de los gobiernos afectados.
