Anna Ruth, de 63 años, cumple su sueño de terminar la preparatoria en Yucatán
A los 63 años, Anna Ruth Basto Rivero logró cumplir un sueño para el que no hay edad. Retomó los estudios que alguna vez dejó pendientes, y logró recibir su ce…
A los 63 años, Anna Ruth Basto Rivero demostró que la educación no tiene edad. Tras décadas de haber dejado los estudios pendientes, logró obtener su certificado de preparatoria en Yucatán, cerrando así un ciclo que siempre llevó consigo.
Retomar los estudios no fue sencillo. Significó volver a adquirir el hábito de estudiar, presentar evaluaciones y enfrentarse a materias que había dejado atrás hace años. Anna, quien se casó y dejó de lado los libros, explicó que en su momento solo cursó una carrera técnica, pero la preparatoria quedó inconclusa hasta ahora.
La decisión de regresar a las aulas, aunque fuera de manera abierta, surgió de la convicción de que la edad no debía ser un impedimento. Sin embargo, reconoció que algunas materias representaron un reto mayor, especialmente aquellas relacionadas con la tecnología.
“En mi época yo escribía con máquina de escribir, la computación nunca me tocó en mi época de trabajo ni en mi época de estudio y hasta ahorita me acuerdo una de las preguntas que me hicieron que yo ni sabía cómo se llamaba el lugar donde escribes las cosas en Facebook”, compartió Anna, evidenciando los cambios generacionales a los que tuvo que adaptarse.
A pesar de las dificultades, su esfuerzo rindió frutos y el momento que esperó durante años llegó: recibir su certificado de preparatoria. Su logro no solo representa una meta personal, sino que también visibiliza la importancia de opciones educativas como la Preparatoria Abierta en Yucatán, que permite a personas adultas retomar su formación académica sin necesidad de asistir a un salón de clases tradicional.
“Nunca es tarde, nunca es tarde, sí se puede, requiere mucha disciplina, porque requiere mucha disciplina que tú misma te forces a ti misma”, afirmó Anna, enviando un mensaje de motivación a quienes, como ella, dejaron sus estudios en pausa.
Su esposo, Melville Bisbee Laite, destacó la tenacidad de Anna como clave para alcanzar este objetivo. “Más que nada es su, ¿cómo se llama?, tenacidad. Pero eso era increíble”, expresó, refiriéndose a la constancia que mostró durante todo el proceso.
En Yucatán, la Preparatoria Abierta se presenta como una alternativa para quienes desean avanzar a su propio ritmo y de acuerdo con sus tiempos. El caso de Anna Ruth Basto Rivero es un ejemplo de cómo la educación sigue abierta a cualquier edad, y de que los sueños pueden cumplirse sin importar cuántos años hayan pasado. Con 63 años, no solo terminó la preparatoria, sino que demostró que nunca es tarde para cerrar un círculo pendiente.
