Chihuahua para Morena y Cruz Pérez
Para comprender un poco la magnitud de lo que se jugará el próximo año, desde luego, basta ver la avalancha de información que se genera. De hecho, en los últimos años nos hemos caracterizado por...
Para comprender un poco la magnitud de lo que se jugará el próximo año, desde luego, basta ver la avalancha de información que se genera. De hecho, en los últimos años nos hemos caracterizado por estar bien familiarizados con los ejercicios democráticos que, con antelación, vibran en los temas de la agenda pública. A la inversa de lo que sucedía antes, por ejemplo, hoy el tapado sale a escena como un ejercicio hasta cierto punto normal desde que Andrés Manuel, hábilmente, se le ocurrió abrir el compás del juego de las llamadas corcholatas. Desde ese momento hasta ahora, vivimos a diario y es, por ende, tema de conversación la transición de 17 gubernaturas, diputaciones locales y federales, lo mismo que una cantidad sustancial de ayuntamientos. Si hacemos una evaluación rápida, además de las capitales más importantes del país, se tornó apasionante la contienda por las alcaldías de la Ciudad de México, donde Morena, hasta este instante, luce como enorme favorita para ganar el mayor número de espacios de participación popular.
Desde luego que el principal objetivo de la presidenta, por los cambios que ha puesto sobre la mesa, es la expansión de más territorios; eso sí, asumiendo que la unidad será crucial para ello. La llegada de Citlalli Hernández, de todas las confianzas de la presidenta por su capacidad negociadora, pone al movimiento en una posición inmejorable para fortalecer su columna vertebral con los partidos aliados. Ellos, que desde hace tiempo forman parte de esta enorme estructura, sellarán nuevamente un pacto para ir en alianza. Sabemos que habrá algunas excepciones como el caso de San Luis Potosí; sin embargo, los demás enclaves tomarán la estafeta y, bajo esa sinergia, se construirá un bloque fuerte y vigoroso para doblar a la oposición, especialmente en aquellos puntos donde aún gobierna la derecha.
Hasta donde sabemos, el PAN, que ha entrado en una decadencia, se heló al saber que los números no les favorecen en lo más mínimo en Chihuahua. Sí, nos cuentan que Jorge Romero quedó paralizado al ver, al menos, dos encuestas que ellos mismos mandaron a realizar para medir el desempeño de la gobernadora, Maru Campos. No solamente tiene muchos desaciertos, sino que sus decisiones han impactado negativamente ante la opinión pública. Ha perdido, en pocas palabras, la credibilidad que una institución de esa naturaleza carga sobre sus hombros. No deja de ser preocupante, por ejemplo, todo este clima que se generó con la presencia de agentes de la CIA. Aunque la mandataria no ha querido entrar en más detalles, creemos la narrativa oficial que el gobierno de Claudia Sheinbaum emitió a través de Omar García Harfuch.
El punto es que, con ello, el PAN se va desmoronando más. Morena, además de tomar la delantera, pone en la primera línea a personajes cruciales del proyecto de transformación. Claro que primero se tendrán que someter y sujetarse a las reglas de participación interna; sin embargo, el alcalde de Ciudad Juárez, de los mejores evaluados en México, lidera todas las encuestas de opinión, al menos las de mucha credibilidad. Siendo así, lo que podemos esperar es que la metodología que aplique Morena solamente ratifique las tendencias a favor del edil. Su llegada a la coordinación, dentro de muy pronto, pinta para ser un hecho inexorable, sobre todo ahora que ha superado a perfiles de mucho renombre en el tema mediático. Además, todos los sectores sociales han demostrado estar del lado de Cruz. Hace poco, en medio de una multitud, gritó a los cuatro vientos que caminará con la decisión del grueso de la militancia y población en general.
Eso será, ni más ni menos, un encargo que el pueblo le encomiende para sacar del despacho del ejecutivo estatal al PAN. De hecho, el panismo caerá a la segunda posición; es decir, estará a la sombra del poder dominante que viene acumulando Morena en conjunto con los aliados. De ese modo, no tengo ninguna duda de que uno de los grandes promotores de esa sinergia y convergencia con el PT y PVEM, efectivamente, será el alcalde de Ciudad Juárez. Sí, no podemos negar que será un enorme desafío porque Cruz, ante el aparato estatal, se enfrentará a esas enormes barreras; sin embargo, los tiempos han cambiado y, desde ahora, el pueblo se ha convertido en el principal defensor de la democracia. Con todos esos pronósticos a favor, claro está, el edil mostrará la otra cara de su liderazgo, que es, en definitiva, el poder político para operar elecciones y maniobrar estructuras territoriales. O sea que, con ello, vendrán días de mucha intensidad que, a la postre, será el telón de fondo de la anhelada transición a la izquierda.
