Informe de rector de la UASLP revela crisis interna entre protestas y denuncias
El segundo informe de actividades del rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Alejandro Zermeño Guerra, realizado en medio de protestas y denuncias, evidenció la fractura...
El segundo informe de actividades del rector de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), Alejandro Zermeño Guerra, realizado en medio de protestas y denuncias, evidenció la fractura interna que enfrenta la institución. Lo que debía ser un acto institucional de rendición de cuentas terminó por confirmar el momento crítico que atraviesa la casa de estudios, lejos de proyectar estabilidad.
En el terreno financiero, la universidad continúa enfrentando presiones que no solo responden a factores externos, sino también a decisiones políticas que han complicado la interlocución con otros poderes. La falta de acuerdos oportunos y la ausencia de una estrategia sólida de gestión presupuestal han colocado a la institución en una situación de vulnerabilidad que arrastra desde ejercicios anteriores.
A la par, el descontento estudiantil se mantiene activo. Paros en distintas facultades reflejan demandas no resueltas, particularmente en temas estructurales que han sido atendidos con medidas parciales. La persistencia de estas movilizaciones apunta a una desconexión entre la rectoría y la comunidad universitaria.
El evento protocolario también fue escenario de señalamientos directos. La docente Lucy Lastras entregó un documento al rector en representación de Alfonso Lastras Martínez, denunciando presuntas violaciones al debido proceso y al derecho de audiencia dentro de la institución, así como irregularidades en la aplicación de la normativa universitaria.
Estas acusaciones reavivan el debate sobre el respeto a los estatutos internos y colocan en el centro la necesidad de revisar los mecanismos legales bajo los que opera la universidad. La exigencia de que los procedimientos se apeguen a derecho se suma a un contexto ya tensionado.
El balance final del informe deja más dudas que certezas. Lejos de consolidar una narrativa de unidad, el acto evidenció una rectoría aislada, con frentes abiertos tanto en lo financiero como en lo político y lo social, en un momento que perfila como uno de los más complejos para la vida universitaria reciente.
