Especialistas conversan en el MUNAE sobre los retos de investigar la obra de José Guadalupe Posada
Se llevó a cabo el conversatorio Cartografiar a Posada, recorridos por la investigación de su obra en el Museo Nacional de la Estampa La Secretaría de Cultura…
El Museo Nacional de la Estampa (MUNAE) fue sede del conversatorio "Cartografiar a Posada, recorridos por la investigación de su obra", en el que especialistas compartieron los desafíos que implica el estudio de la producción artística de José Guadalupe Posada (1852-1913). La actividad fue organizada por la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).
En la mesa participaron Helia Bonilla, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia; Mercurio López, investigador y bibliófilo; Caroline Montenat, curadora de la exposición "Posada, cartografía de un cronista", y Héctor Morales, doctor en Artes y Diseño. Laura Valencia, directora del MUNAE, dio la bienvenida y describió al artista como "un ecosistema vivo en el que convergen múltiples perspectivas y formas de mirar".
Montenat explicó que, a diferencia de otros artistas de su época, Posada no dejó escritos, manifiestos ni correspondencia, y tampoco perteneció a los círculos intelectuales que construyeron la memoria de otros creadores. A lo largo de más de 40 años trabajó como artesano en talleres de impresión editorial, tanto populares como no populares. La amplia circulación de su obra en un medio editorial cada vez más masivo provocó la dispersión de su producción, lo que dificulta su identificación, estudio y catalogación.
La curadora añadió que aún existen confusiones sobre la autoría de algunas piezas, como las que se presentan entre Posada y Manuel Manilla, y que hay aspectos de su producción que requieren mayor investigación y documentación.
Por su parte, Helia Bonilla señaló que elaborar un catálogo razonado de la obra completa sería un proyecto de gran complejidad, pues necesitaría la participación de numerosos investigadores y la revisión de colecciones nacionales e internacionales.
Mercurio López recordó que el primer libro sobre Posada se publicó en 1930 con placas originales. "El origen de Posada como artista se encuentra en ese libro, en el que se develaron algunas incógnitas sobre su obra. Ahí aparecen 406 grabados, de los cuales sólo una cuarta parte fue firmada", explicó. También mencionó que el artista solía firmar con una "R" cuyo significado aún se desconoce.
Héctor Morales comentó que Jean Charlot estimó que Posada creó alrededor de 15 mil grabados, una cifra que da cuenta de la magnitud de su producción y que podría equipararse con la de artistas como Picasso. No obstante, una parte importante de ese acervo plantea retos de identificación, por lo que la revisión de colecciones y el estudio de nuevas piezas siguen siendo tareas relevantes.
El conversatorio se realizó en el marco de la exposición "Posada, cartografía de un cronista", integrada por 200 obras, que permanecerá abierta al público hasta el 20 de septiembre en el MUNAE. Con esta actividad, la Secretaría de Cultura y el INBAL buscan contribuir a la investigación, difusión y conocimiento del legado artístico de Posada, así como al diálogo entre especialistas y públicos.
