Libro del INAH analiza padrón de 1796 para revelar la composición social de Arizpe en el siglo XVIII
Ofrece una radiografía antropológica de la población de la ciudad de Arizpe del siglo XVIII Utiliza un enfoque multidsciplinario, interseccional y con perspect…
Una nueva publicación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ofrece un análisis detallado de la población de Arizpe, Sonora, durante el siglo XVIII, a través del estudio del padrón de 1796. La obra, titulada 'Una mirada a través de la niebla del tiempo. El padrón de Arizpe de 1796', fue presentada en la 47 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería por el Instituto Sonorense de Cultura.
El libro, editado por el INAH y escrito por las investigadoras Patricia Olga Hernández Espinoza y Esperanza Donjuan Espinoza, emplea un enfoque multidisciplinario e interseccional con perspectiva de género. Según especialistas que participaron en su presentación, el análisis de este censo histórico proporciona una fuente invaluable de información para reconstruir la distribución y composición demográfica de las poblaciones del periodo colonial.
Lourdes Márquez Morfin, investigadora emérita del INAH, describió el padrón como una 'fotografía' de la población sonorense en el momento de su registro. Destacó que el documento ofrece datos cruciales sobre procesos como el mestizaje, al incluir referencias a la 'calidad' y condición social de los individuos. Además, contiene información sobre historias de vida, condiciones de esclavitud y conceptos relativos a las mujeres, lo que visibiliza a actores sociales históricamente segregados.
Arizpe, primera población de Sonora en recibir el título de ciudad, tiene su historia contenida en los datos biológicos, sociales y políticos de sus habitantes del siglo XVIII. Los resultados del estudio ofrecen un panorama sociocultural de la región durante ese periodo, abriendo diversas líneas para futuras investigaciones.
América Molina del Villar, profesora investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), señaló que la obra analiza patrones de mestizaje y documenta la multiplicidad de grupos culturales presentes en la zona, incluyendo ópatas, apaches, yaquis, españoles y afrodescendientes. A través de este análisis, se revela la existencia y resistencia de dichos asentamientos y se rescatan expresiones propias de sus formas de vida.
Un aspecto destacado por las especialistas es el papel central que adquieren las mujeres bajo la lupa antropológica aplicada en el libro. Se menciona específicamente el caso de las viudas y su función en el motor económico de la comunidad colonial. Geraldine Guadalupe Granados Vázquez, antropóloga física independiente, subrayó que la obra desecha la idea de que las mujeres del pasado carecían de agencia, contribuyendo a reconstruir un escenario social mucho más complejo que se extiende más allá del ámbito doméstico.
Granados Vázquez también resaltó la metodología empleada: 'El libro consigue generar indicadores sofisticados a partir de datos simples, como edad, sexo u ocupación, que permiten entender las dinámicas demográficas'. Calificó el trabajo como un ejercicio de creatividad y meticulosidad científica recomendable para toda persona interesada en demografía histórica.
La publicación representa una contribución significativa al campo de los estudios históricos y demográficos sobre el norte novohispano, demostrando cómo los padrones y censos antiguos pueden iluminar aspectos poco conocidos de la vida social pasada. Durante la FIL Minería, el libro tuvo un descuento del 50 por ciento.
