Plan México, Ebrard y la apuesta de Sheinbaum para las inversiones
El movimiento de transformación vive un momento crucial en el país. Como sabemos, el trabajo de un mandatario siempre está sujeto a las acciones que se realicen a través de políticas públicas, lo...
El movimiento de transformación vive un momento crucial en el país. Como sabemos, el trabajo de un mandatario siempre está sujeto a las acciones que se realicen a través de políticas públicas, lo mismo que los proyectos que se trazan para mejorar la calidad de vida del grueso de la población. En torno a ello, desde que inició el quehacer de Sheinbaum al tomar protesta, hay muchas evidencias de que la labor se está cumpliendo al pie de la letra. El compromiso de servir al pueblo de México, para seguir profundizando la vida pública de México, sigue abriendo camino y trazando nuevos desafíos ahora que nuestra nación se afianza como una de las economías más fuertes. De hecho, nos hemos enfrentado a distintos obstáculos que se han ido superando con la sapiencia que ha tenido la jefa de Estado y, desde luego, su principal columna vertebral en algunas secretarías.
Hace un año, por ejemplo, se antojaba muy difícil devolver las determinaciones que tomó el presidente de Estados Unidos. Las tareas, en aquel entonces, eran revertir posibles decisiones que pretendían desaparecer el tratado comercial del T-MEC. Se hizo con diálogo y con mucha capacidad, a sabiendas del clima que prevalecía. Hoy, ya con otras condiciones a favor, hay un equipo negociador que se está encargando de llevar a buen puerto esa misión que nos hace falta para sellar un acuerdo histórico. Eso lo sabremos muy pronto, mayormente cuando se comience a cruzar la información de una parte y otra. Por eso no podemos ignorar todos los elementos que envuelven a este gran proyecto integral que, por supuesto, parte de la premisa de mejorar la calidad de vida. De eso nos hemos dado cuenta con el paso de los meses.
Hace un par de días, en un ambiente de unidad, la presidenta de México y el secretario de Economía, después de anunciar los pormenores, definieron algunas estrategias que habrán de fortalecer al Plan México. Entre esos mecanismos, desde luego, se dieron a conocer algunas prioridades que vendrán a vigorizar el desarrollo de nuestros mercados, máxime de los productos que se elaboran con mucha calidad. Todo ese proceso, hablando de la raíz, tiene un sentido muy estricto, no solo para fortificar nuestra economía, sino para jalar inversión extranjera. De hecho, en los últimos meses hemos tenido registros que van al alza en materia de generación de empleos, eso sí, mucho más remunerados. Esta fue una de las razones que llevó a Marcelo Ebrard para construir esta enorme plataforma que, como tal, tendrá la encomienda de facilitar y dar certidumbre a las inversiones.
Al hablar del Plan México, sin duda, hacemos alusión a muchos elementos que permitan dinamitar la economía. Uno de ellos, evidentemente, son los Polos de Desarrollo que han aterrizado en muchas entidades de México. En ello, hablando de esquemas de inversión, las entidades tendrán la oportunidad inmejorable para que exista una constante inversión en temas de energía, inteligencia artificial, transporte e innovación. A todo eso hay que atribuírselo a la buena coordinación que existe entre Marcelo Ebrard y las instituciones, sobre todo para apuntalar a sectores estratégicos. De hecho, todo eso ha logrado integrar una gran sinergia para poner muy en alto los Polos del Bienestar en todas las regiones en las que somos potencialmente competidores.
Ahora que la presidenta de México ha reconocido lo valioso que es Marcelo Ebrard, así como su permanencia al frente de tareas titánicas como el T-MEC, ambos han encontrado la brújula para poner en marcha muchos mecanismos para dar certidumbre a las inversiones. Con este anuncio, ahora que el espíritu de unidad reina, tendremos a nuestro alcance instrumentos que nos ayuden tanto a la producción como a la exportación hacia otras fronteras con las que podemos realizar tratados comerciales; eso sí, bajo el principal argumento que es, en definitiva, nuestra insignia: Hecho en México. Para ello, queda claro, la administración, específicamente la Secretaría de Economía, ha diseñado un programa para fortalecer el desarrollo tecnológico. De hecho, hemos tenido una enorme evolución que, a la postre, ha permitido darle ese impulso. Eso nos lleva a pensar, ahora que impera esa sinergia y coordinación de la que hablamos, que exista un mejor camino en el que transitemos al fortalecimiento de bienes de consumo, así como al potencializar nuestra industria eléctrica, textil y otros rubros que vienen inherentes en el Plan México.
En concreto, ya con la información en la mano, podemos destacar rubros sustanciales como energía, transformación digital, salud, comunicaciones, hacienda y buen gobierno. A todo esto, de igual forma, se integró un manual donde se puntualiza a detalle la inversión en sectores estratégicos. De mayor a menor, por ejemplo, podemos encontrar la energía, los trenes, las carreteras, los puertos, la salud, el agua, la educación y la puesta en marcha de obra e infraestructura para la construcción de aeropuertos. Lo favorable de todo ello, que es notorio, es que se agilizarán y optimizarán los trámites y las gestiones con mucha más transparencia y acceso a la información. De hecho, este es un paso sustancial porque se resuelven muchas situaciones al optar por mecanismos que detallan su operatividad y su efectividad en los trámites burocráticos al apresurar, mucho más ahora que todo el evento salió como se esperaba con la presencia de la presidenta y de Marcelo Ebrard, pieza clave del engranaje de la cuarta transformación.
